Camilo Varela INSTALACIONES INDUSTRIALES

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Actualidad industrial

26 - 09 - 2008

 

RENOVAR EL DEBATE

En un país como España, que trata de mitigar su dependencia energética del exterior, la pregunta no es 'renovables ¿sí o no?', sino cuánto, cómo, a qué ritmo y de qué tipo. El diario EXPANSIÓN inicia hoy una serie en la que se analizarán de forma exhaustiva los desafíos del sector.

 

El año 2007 se puede considerar como el ejercicio en el que las energías renovables se subieron definitivamente al escenario energético como protagonistas. La salida a bolsa de Iberdrola Renovables, en diciembre del pasado año, el crecimiento exponencial de segmentos como las fotovoltaicas, o la relevancia de los biocombustibles, entre otros factores, ayudaron a colocar a las energías verdes en el primer plano.

Las renovables han dejado de ser un negocio exótico, para convertirse en una alternativa real a la dependencia energética. Solamente las instalaciones de energía eólica crecieron en 2007 un 21%, hasta sumar cerca de 14.000 megavatios (MW) instalados, según los últimos datos de Red Eléctrica, la compañía que se encarga de la gestión de las redes de alta tensión de electricidad.

Los aerogeneradores de electricidad ya suman casi el doble de potencia instalada que las centrales nucleares y casi la misma cantidad que las presas hidráulicas.

Maduración
El camino, en ese proceso de crecimiento, sin embargo, no ha sido de rosas. Ha sido en esa etapa de maduración, cuando, ya en 2008, el sector ha empezado a plantearse cuestiones de más envergadura.

¿Pueden las renovables convertirse en algo más que una alternativa, y llegar a ser la base energética fundamental con el que sustenta el suministro de un país? ¿Hasta qué punto serían sostenibles por sí mismas sin las primas que reciben? ¿Todas las renovables son iguales? ¿Se están creando más problemas con las renovables de los que se trata de solucionar? El asunto de las renovables se ha convertido en la columna vertebral sobre la que pivota cualquier debate energético que se abre en España. Cualquier discusión (nucleares ¿si o no?; déficit de tarifa; impacto medioambiental; importación de energía, etc) termina convergiendo en las renovables, una forma energética que, a pesar de las críticas, ha conseguido tener más defensores que detractores.

Con todo, el debate sigue abierto, sobre todo por las implicaciones técnicas y económicas. La implantación de las energías renovables en España, sobre todo por el fuerte despegue que han experimentado en el último año, ha supuesto un enorme despliegue técnico del que, en muchas ocasiones, no son conscientes la mayoría de los usuarios, que cuando encienden el interruptor de su casa no distinguen si esa electricidad la produce una central de carbón o una placa fotovoltaica. De los 276.000 gigavatios hora (Gwh) de electricidad que España demandó en 2007, casi una quinta parte vino del régimen especial, en el que están incluidas las renovables. Gestionar los flujos de electricidad, sobre todo la que aportan renovables como la eólica, que dependen de si sopla o no el viento (algo que no puede decidir el hombre), ha sido todo un reto para grupos como Red Eléctrica. Los críticos dirán que las renovables dependen en gran parte de factores que no controla el ser humano, como el viento o el sol. Lo cierto es que a medida que la capacidad instalada aumenta, también crece la capacidad de diversificación de las renovables y, por tanto, su capacidad de anular la imprevisibilidad.

Más sensibilidad tiene el aspecto económico. Las energías renovables, en mayor o menor grado, necesitan aún el apoyo económico para desarrollarse, hasta que alcancen las economías de escala suficientes para ser rentables por sí solas en un mercado abierto. Las primas a las renovables las pagan todos los españoles. Según datos de Industria, en 2008, el sobrecoste por las energías limpias será para el conjunto de la factura eléctrica española de 2.700 millones de euros, frente a los 1.500 y 2.200 millones de 2006 y 2007, respectivamente, incluyendo cogeneración (con gas).

Eólica, la avanzadilla

La energía eólica se ha convertido en la energía renovable por excelencia en España. En 2007, la potencia instalada creció un 21%, hasta sumar 14.000 megavatios (MW). Fue el segmento de generación de electricidad que más creció, junto con los ciclos combinados, que funcionan con gas, y que son más o menos cuestionados, en función de si la materia prima sube más o menos de precio. La energía eólica aportó a la red eléctrica en torno al 10% del consumo total de luz que se realizó en España en 2007.

Fotovoltaicas, una ley que quema

La energía fotovoltaica tuvo un boom sin precedentes en 2007. De los poco más de 100 megavatios instalados en 2006, se pasó a más de 460 en 2007. El boom, impulsado por las primas que recibe esta tecnología, ha hecho que el Gobierno reformule el sistema de ayudas, reduciéndolas sustancialmente. La nueva normativa, que podría ser aprobada esta semana, "quema" al sector. Nadie discute que había que introducir medidas para desacelerar. El problema es que el Gobierno puede haberse pasado de frenada.

Biocombustibles, debate mundial

El mundo de los biocombustibles es muy amplio. Desde los que sirven para quemarse en centrales para producir electricidad (biomasa), hasta los que a través de derivados de plantas sirven como combustibles para automoción, mezclados con los combustibles tradicionales. Son éstos los que más debate han creado, incluso a nivel internacional, por sufrir las críticas de ser responsables de "comerse las cosechas" y encarecer los productos agrícolas, algo que empíricamente es difícil de demostrar.

Agua de distintos colores

¿A qué se llama renovables? Es una pregunta que, por simple que parezca, no es tan fácil de contestar. El mejor ejemplo es el agua de los ríos. En una concepción extensiva de las renovables, se podría entender que la primera fuente renovable de todas es la hidráulica. En una concepción económica, sin embargo, sólo es renovable una parte de ella. Quedan excluidas las grandes presas, cuya remuneración, en términos de precios, sigue sujeta a lo que se denomina régimen ordinario, en lugar del régimen especial, con primas.

Fuente: Expansion.com

 

 

 

 

 
 

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