Camilo Varela INSTALACIONES INDUSTRIALES

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Actualidad industrial

10 - 06 - 2008

 

 

ENERGÍA NUCLEAR Y PRETEXTOS PEREGRINOS

Pese a que algunos países europeos como Francia, Reino Unido, Alemania o Italia se han convencido de que las nucleares no sólo son necesarias para suministrar energía barata y autóctona, sino que además son imprescindibles para combatir el cambio climático, en España, el presidente Zapatero sigue buscando argumentos de mal pagador para renunciar a ellas.

El último es la supuesta incapacidad que tiene España para suministrar a las potenciales instalaciones nucleares agua para su refrigeración. Es cierto que el agua se ha convertido en un problema, en buena medida provocado por su utilización partidista y política. Pero el consumo de agua de una central no es tan determinante como para modificar la política hídrica.

Además, Zapatero elude algo evidente: España tiene muchos kilómetros de costa y el agua de mar puede ser perfectamente usada para la refrigeración de una nuclear. De hecho, las instalaciones de la central de Vandellós II en Cataluña se refrigeran con agua de mar.

El presidente está en su legítimo derecho de decidir si España renuncia a la energía nuclear, pero los ciudadanos deben conocer cuáles son las consecuencias de esa decisión. El 80% de la energía en España procede del exterior. Este alto grado de dependencia –la media de la UE está en el 50%– deja en una situación precaria a España en el caso de que haya problemas de suministro.

Pero si la posibilidad de que los españoles aprieten el interruptor y la luz no se encienda es elevada, la apuesta del Gobierno por el gas natural y las energías renovables conlleva un drástico encarecimiento de la energía, al que en algún momento los ciudadanos se deberán enfrentar.

Cualquier país que quiera progresar debe procurar un equilibrio energético. Debe buscar la protección medioambiental y para ello es importante que contemple en su programa las energías renovables. Pero quedarse sólo ahí sería una irresponsabilidad por parte de quien debe velar por el desarrollo del país, más ahora que la crisis castiga la actividad económica y que el petróleo ha llegado a cotas que probablemente no abandonará.

La única manera de velar por el bienestar de todos es  garantizar el suministro de energía y a unos precios competitivos. Y eso pasa ahora mismo por apostar por la energía nuclear. En toda Europa ya son conscientes de esto. Ahora sólo hace falta que Zapatero se libere de sus prejuicios juveniles, abandone sus argumentos peregrinos y valore lo que está en juego.

Fuente: diario Expansión

 

 

 

 

 

 
 

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