Camilo Varela INSTALACIONES INDUSTRIALES

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LAS REGIONES DEL PSOE AHOGAN A INDUSTRIA CON LAS RENOVABLES

Mientras el ministerio intenta racionalizar el crecimiento, las autonomías socialistas reman en contra y alimentan la burbuja.

Algún día se conocerá la intrahistoria completa de la surrealista situación vivida en las dos últimas semanas con respecto a la normativa de energías renovables, cuando PSOE y CiU rechazaron en el Congreso una enmienda introducida por ellos mismos una semana antes en el Senado.

De momento, empiezan a conocerse algunos datos que dan pie a todo tipo de interpretaciones. Entre ellas, las del enfrentamiento político dentro de las filas socialistas. Mientras unos alimentan el crecimiento exponencial de las renovables, otros tratan de poner freno y racionalizar el desarrollo.

Para entenderlo, hay que relatar la secuencia de los hechos y, luego, ponerle números. La kafkiana situación de las dos últimas semanas tiene sus orígenes en mayo, cuando el Ministerio de Industria publica una normativa que crea lo que se conoce como pre-registro. Con este mecanismo trata de acotar el crecimiento de las energías renovables y empezar a reducir el impacto de sus subvenciones.

Bajo el argumento de que Industria había invadido las competencias autonómicas, CiU introdujo hace dos semanas una enmienda en el Senado para anular ese prerregistro. La primera gran sorpresa es que logró el apoyo del PSOE. Y la segunda, que además de anularse el prerregistro, la enmienda retocaba la normativa vigente sobre primas para hacerla aún más restrictiva de lo que pretendía ser el prerregistro.

Tras la confusión generada y las enormes críticas provenientes desde algunas asociaciones de renovables, CiU y PSOE dieron marcha atrás a la enmienda cuando la tenían que convalidar en el Congreso la semana pasada.

¿Quién ha presionado a quién? ¿Dónde ha estado Industria en todo este guirigay parlamentario? Sea con preregistro, o sin él, el Gobierno central (al menos el Ministerio de Industria) está empeñado en poner orden y racionalizar el crecimiento de las energías renovables en España. Por razones puramente técnicas (para que no colapsen el sistema eléctrico) y económicas (para que el peso de sus subvenciones no alcance cifras insoportables). La trifulca parlamentaria ha sacado a la luz la presión que se ha ejercido, en sentido contrario, desde las comunidades autónomas gobernadas en el PSOE, que se juegan grandes cifras con las renovables.

En estos momentos, son precisamente las comunidades autónomas socialistas las más prolijas en nuevos proyectos de energías verdes. Muchos de ellos no saldrían adelante si no entran en el actual sistema de primas, mucho más suculento de lo que se espera sea el próximo mecanismo de subvenciones, aún por fijar. Para tener las actuales primas, Industria tiene que inscribir el proyecto en el pre-registro, tras analizar si toda la documentación está en regla.

Los datos hablan por sí solos. Según las últimas estadísticas que se manejan extraoficialmente en el sector (porque Industria no las ha hecho públicas), desde que se creó el prerregistro han acudido a inscribirse cientos de proyectos. Entre todos suman una potencia de más de 18.000 megavatios (MW). Casi tanta como la potencia que se ha instalado en España en la última década. Unos 14.000 MW son de energía eólica y unos 4.400 MW de termosolar, la gran revelación de este año. Más del 90% de los MW termosolares vienen de Extremadura, Andalucía y Castilla-La Mancha, bastiones del PSOE. En eólica, los expertos calculan que la comunidad desde donde más MW han aparecido es Castilla y León (del PP), con 3.000. Pero inmediatamente después, con 2.000 MW cada una, van Castilla-La Mancha y Andalucía. Desde Extremadura vienen 700, y de Cataluña (también socialista), otros 700. A la hora de inscribir en el pre-registro, Industria se limita a verificar si los proyectos tienen los papeles en regla desde antes del 7 de mayo.

Pero las comunidades son juez y parte. Ellas son las que dan las autorizaciones, pero también las que se benefician de que ese proyecto pueda existir en su región por el mero hecho de tener la autorización y poder entrar en el pre-registro. ¿Hasta qué punto las comunidades van a ser escrupulosas? El propio pre-registro está condenado a superar todos los objetivos de Industria.

Fuente: Expansion.com

 

 

 

 
 

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