Camilo Varela INSTALACIONES INDUSTRIALES

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LA OCURRENCIA DE INDUSTRIA DEL RECIBO DE LA LUZ MENSUAL LÍA A USUARIOS Y ELÉCTRICAS

El sector eléctrico —empresas y usuarios— está convulsionado después de que las compañías hayan pasado a facturar mensualmente el consumo eléctrico, en vez de hacerlo cada dos meses como históricamente se hacía.

 

 

La Comisión Nacional de Energía (CNE) y varias comunidades autónomas están investigando las reclamaciones y quejas presentadas por cientos de usuarios en toda España, que se sienten supuestamente engañados en las facturas que están recibiendo.

 

Lo primero que hay que explicar es que el cambio de facturación responde a una ocurrencia que tuvo el ministro de Industria, Turismo y Comerico, Miguel Sebastián, al poco de ser nombrado y que coló a última hora en la orden ministerial que revisaba las tarifas el 1 de julio pasado.

 

Su intención es que los ciudadanos tengan conciencia de la energía que gastan —o malgastan— y repartir su pago cada mes, al igual que sucede con otros servicios.

El Ministerio le pasó a las eléctricas el encargo, permitiéndolas que la lectura real siguiera siendo cada dos meses y que los meses intermedios se realice una facturación estimada. Y es que las compañías se negaron a asumir un incremento de los costes y las obligadas modificaciones informáticas y de gestión. Las eléctricas apuntan que la facturación mensual supone un encarecimiento de sus costes de 100 millones de euros al año.

 

Además, si las compañías realizaran una lectura real todos los meses, la factura debería incrementarse entre un 10 y un 20%, según ha declarado Pedro Rivero, presidente de Unesa, la patronal eléctrica. «¿Compensaría encarecer los recibos, sobre todo los que presentan consumos bajos, por leer todos los meses el contador?», pregunta Rivero.

 

Las eléctricas niegan rotundamente que estén «estafando» o «engañando» a los clientes y sólo admiten la existencia de algunos errores «habituales cuando se emiten 20 millones de facturas cada mes». Iberdrola, por ejemplo, ha hecho estos días un muestreo y ha revisado 700.000 facturas «sin encontrar un fallo».

 

Las compañías subrayan que el sector es de los más controlados e investigados por todas las administraciones y la CNE y afirman que «si ha habido algún error, automáticamente se devolverá la cantidad cobrada de más».

 

Las quejas de los consumidores se refieren sobre todo a que desde enero están recibiendo recibos de luz con consumos muy elevados a los que se les han aplicado los nuevos precios (más caros), producto de unas facturaciones estimadas a la baja en diciembre, cuando las tarifas eran más baratas.

 

Las compañías niegan la existencia de esa supuesta práctica y subrayan varias cuestiones que han podido influir en que los recibos que están enviándose sean notoriamente caros. Por un lado, este invierno está siendo más frío que el del año pasado, por lo que el consumo aumenta. Por otro, Industria subió el 1 de enero el precio de la electricidad entre un 4,15% y un 5,23% para la mayoría de los consumidores domésticos.

 

Además, según las eléctricas, en muchos recibos se refleja una facturación estimada muy baja en diciembre porque en el mismo mes del año anterior el clima fue más benigno y muchas familias se fueron unos días de vacaciones, mientras que el pasado diciembre ha sido más frío y, por la crisis, menos familias se han podido ir, por lo que el consumo ha aumentado. Así, al realizarse la lectura real en enero, se han disparado los kilovatios.

 

 

Confusión

 

Para colmo, este cambio de facturación se ha llevado a cabo en el preciso momento en el que se revisan las tarifas, por lo que la confusión se ha acentuado.

 

En este dislate entre consumidores y eléctricas llama la atención el papel del Ministerio de Industria, que fue quien «tiró la piedra» que ha salpicado al sector y que se ha limitado a mandar a la Comisión Nacional de Energía que abra una investigación sobre el asunto. Incluso, Miguel Sebastián ha declarado que «no se puede admitir que las compañías eléctricas abusen con la facturación mensual».

 

Y como las ocurrencias no suelen ser huérfanas, Industria ha decidido crear una oficina del consumidor de electricidad y gas, «sin coste presupuestario».

 

Los comentarios en el sector sobre esta polémica es que el Ministerio ha legislado pésimamente este proceso, lo ha hecho a destiempo y está aprovechándose de las quejas de los usuarios contra las eléctricas en un momento en el que estas empresas e Industria están manteniendo unas duras negociaciones para decidir cómo y quiénes asumen los 15.000 millones del déficit de tarifas.

 

Fuente: abc.es

 

 

 

 

 

 
 

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